Todos los días a la misma hora estornudo en el trabajo
Me acuerdo, del estornudo de ayer y su repetición
Pienso si esta patología me despierta o me atonta más aún
Pienso eso, nose
Porque saco la atención de la compu y eso es bastante
Veo los arboles en la ventana,
Los mismos de todos los días,
Con una sincronía diferente
Y me mueven un poco
Me tambalean y me disperso.
Gracias al estornudo,
Me incomodo en la silla,
Y cambio de posición.
Gracias estornudo.
Por el pasillo llega el Toto,
Saludó a todos,
Me dijo "vos sabes de donde venimos"
Sonreí,
Porque sé de donde venimos:
Cobramos el 24 y no, el 4.
Así que agradezco al Toto también
Y al estornudo
Que desatan el nudo que a veces
Entrecorta mi humanidad desgastada.
viernes, 2 de agosto de 2019
Reunión
Germán, el hiperracional, contesta: "Si, correcto".
El tiempo de sinapsis en su cabeza es un viaje cortísimo.
Es como un rayo determinante que conecta con la exactitud.
Pero en su cara sólo recibe el dato.
Él es información pura, no siente.
Mueve algo los labios, para decir no más.
Es amable con Priscila, pero solo en favor del problema que hay que resolver.
Su ocupación es incesante.
Y Pakito ahí arrinconado
Aguantandose las ganas de mear
Para no levantarse y que noten su presencia
Ronda silencio en su aura
Sólo le incomoda su vejiga un poco
Pero le alegra tener signos biológicos
Y en el borde de su hoja hay dibujos
Unos triángulos
Que con una raya mas se conecta con un cuadrado
Y así casi un mandala, aunque no sepa que son.
Es muy fácil preguntarse qué hace en una reunión así
Pero está laburando, que va a ser
Entonces Pakito se aburre y se juega unas miradas a Priscila
Pero ahí la gente no está paveando al amor
Quiere resolver problemas, problemas y problemas
Así qué Pakito vuelve a él
Su transparencia por el momento tiene el mismo éxito que la incorregible presencia de Germán
Y con eso basta.
El tiempo de sinapsis en su cabeza es un viaje cortísimo.
Es como un rayo determinante que conecta con la exactitud.
Pero en su cara sólo recibe el dato.
Él es información pura, no siente.
Mueve algo los labios, para decir no más.
Es amable con Priscila, pero solo en favor del problema que hay que resolver.
Su ocupación es incesante.
Y Pakito ahí arrinconado
Aguantandose las ganas de mear
Para no levantarse y que noten su presencia
Ronda silencio en su aura
Sólo le incomoda su vejiga un poco
Pero le alegra tener signos biológicos
Y en el borde de su hoja hay dibujos
Unos triángulos
Que con una raya mas se conecta con un cuadrado
Y así casi un mandala, aunque no sepa que son.
Es muy fácil preguntarse qué hace en una reunión así
Pero está laburando, que va a ser
Entonces Pakito se aburre y se juega unas miradas a Priscila
Pero ahí la gente no está paveando al amor
Quiere resolver problemas, problemas y problemas
Así qué Pakito vuelve a él
Su transparencia por el momento tiene el mismo éxito que la incorregible presencia de Germán
Y con eso basta.
sábado, 13 de julio de 2019
El viaje
La Juli quiere que todo en el cumpleaños del Nono sea una sorpresa.
Se quiere esconder cuando llegue, que él entre y no nos vea de una.
Ser algo buscado como jugando al cuarto oscuro.
Ser buscada.
La Juli quiere llamarlo ahora y decirle que no estamos yendo a verlo.
Que estamos desinteresados en dar nuestro presentismo en ese cumpleaños.
Que no pudimos viajar ni llevarle un regalo.
Que hay que hacer cosas.
El Axel está en otra.
Que Saintout, que Tolosa Paz, que Fernandez Fernandez y toda esa data mientras ceba unos mates con un repasador en la falda.
El Pedro maneja.
Como si esa atención fuera parte del plan.
Silva alguna melodía.
Capaz está flashando catarsis de manejo pero tranca.
Silencioso y modesto.
Contento de tener su termo Stanley que consiguió y así completa el Starter Pack correspondiente.
Me pregunta por el video que le hice al Nono.
Le digo que está bueno.
Pero cuando editas lo gastas.
Lo dejas decolorado y le encontras problemas por todos lados.
Así qué mejor no me adjudico nada.
Es un video random y ya, pienso mientras camuflo las migas que desparrame del último sanguche.
La Juli tira dos sugerencias mas sobre sorpresas y anuncia la provabilidad de haberse develado el misterio porque alguien boquió.
El viaje es largo.
El auto sigue por la Ruta 7.
Las conclusiones abundan y el Nono nos espera.
Se quiere esconder cuando llegue, que él entre y no nos vea de una.
Ser algo buscado como jugando al cuarto oscuro.
Ser buscada.
La Juli quiere llamarlo ahora y decirle que no estamos yendo a verlo.
Que estamos desinteresados en dar nuestro presentismo en ese cumpleaños.
Que no pudimos viajar ni llevarle un regalo.
Que hay que hacer cosas.
El Axel está en otra.
Que Saintout, que Tolosa Paz, que Fernandez Fernandez y toda esa data mientras ceba unos mates con un repasador en la falda.
El Pedro maneja.
Como si esa atención fuera parte del plan.
Silva alguna melodía.
Capaz está flashando catarsis de manejo pero tranca.
Silencioso y modesto.
Contento de tener su termo Stanley que consiguió y así completa el Starter Pack correspondiente.
Me pregunta por el video que le hice al Nono.
Le digo que está bueno.
Pero cuando editas lo gastas.
Lo dejas decolorado y le encontras problemas por todos lados.
Así qué mejor no me adjudico nada.
Es un video random y ya, pienso mientras camuflo las migas que desparrame del último sanguche.
La Juli tira dos sugerencias mas sobre sorpresas y anuncia la provabilidad de haberse develado el misterio porque alguien boquió.
El viaje es largo.
El auto sigue por la Ruta 7.
Las conclusiones abundan y el Nono nos espera.
sábado, 25 de mayo de 2019
Dosteivsky sigue
Yo admito que las apariciones no se le presenten más que a los enfermos, pero eso no demuestra sino que hace falta estar enfermo para verlas y no que no existan realmente.
- ¡Es cierto que no existen! - replicó violentamente Raskolnikof.
Svidrigailof le contempló durante un rato.
- ¡Que no existen? ¿Esa es su opinión? Pero acaso podría decirse: "Las apariciones son, en cierto modo, fragmentos, trozos de otros mundos. El hombre sano, naturalmente, no tiene motivos para verlas, en atención a que el hombre sano es sobre todo un hombre material, y, por consiguiente, para que su vida sea normal, debe vivir únicamente la vida de aquí abajo. Pero apenas enferma, en cuanto se quebranta el orden normal, terrestre, de su organismo, inmediatamente comienza a manifestarse la posibilidad de otro mundo; a medida de que su enfermedad se agrava se multiplican sus contactos con el otro mundo hasta que la muerte le hace entrar en él por completo". Hace ya mucho tiempo que me hice este razonamiento, y si usted cree en la vida futura, no creo que haya nada que pueda impedirle su admisión.
- Yo no creo en la vida futura - respondió Raskolnikof
Svidrigailof se quedó pensativo.
- ¡Es cierto que no existen! - replicó violentamente Raskolnikof.
Svidrigailof le contempló durante un rato.
- ¡Que no existen? ¿Esa es su opinión? Pero acaso podría decirse: "Las apariciones son, en cierto modo, fragmentos, trozos de otros mundos. El hombre sano, naturalmente, no tiene motivos para verlas, en atención a que el hombre sano es sobre todo un hombre material, y, por consiguiente, para que su vida sea normal, debe vivir únicamente la vida de aquí abajo. Pero apenas enferma, en cuanto se quebranta el orden normal, terrestre, de su organismo, inmediatamente comienza a manifestarse la posibilidad de otro mundo; a medida de que su enfermedad se agrava se multiplican sus contactos con el otro mundo hasta que la muerte le hace entrar en él por completo". Hace ya mucho tiempo que me hice este razonamiento, y si usted cree en la vida futura, no creo que haya nada que pueda impedirle su admisión.
- Yo no creo en la vida futura - respondió Raskolnikof
Svidrigailof se quedó pensativo.
90's Theme
Era esa playlist la que ayudaba a pedalear
Era el centro en horario pico regado de tóxicos:
Gente apurada, otra gente entorpeciendo a otra, y yo esquivo, floreciente.
Siempre distante ante los ánimos desabastecidos
Pero vertiginoso y desafiante con la velocidad y los semáforos uniformes.
Todo estaba inmerso en un video clip de cuando todavía eran necesarios:
El protagonista, una inmensidad intocable. Los demás un decorado impuesto.
La luz roja que prende.
Detengo el tiempo un segundo pensando el advenimiento en favor mío,
Cuando de pronto renace la pulsión.
Pero un mal vínculo con Dios hace que la cadena ya no soporte mas mi histrionismo.
Se quiebra, se caen los auriculares y casi me pisa un taxi.
Enseguida ya era visible, ya era despreciable en medio del centro.
Ya era decorado para alguien más que quizás esté gozando otra playlist en ésta tácita obra.
Era el centro en horario pico regado de tóxicos:
Gente apurada, otra gente entorpeciendo a otra, y yo esquivo, floreciente.
Siempre distante ante los ánimos desabastecidos
Pero vertiginoso y desafiante con la velocidad y los semáforos uniformes.
Todo estaba inmerso en un video clip de cuando todavía eran necesarios:
El protagonista, una inmensidad intocable. Los demás un decorado impuesto.
La luz roja que prende.
Detengo el tiempo un segundo pensando el advenimiento en favor mío,
Cuando de pronto renace la pulsión.
Pero un mal vínculo con Dios hace que la cadena ya no soporte mas mi histrionismo.
Se quiebra, se caen los auriculares y casi me pisa un taxi.
Enseguida ya era visible, ya era despreciable en medio del centro.
Ya era decorado para alguien más que quizás esté gozando otra playlist en ésta tácita obra.
Cosas de oficina
Pablo es un pelotudo.
Jefe de un histrionismo desteñido
Maniquí de la indulgencia corrupta que maneja con tanto desapego
Es un histérico autómata
Patético y algo manipulador
Anda paseando burocracia que arropa su hegemónica mirada
Pablo va y viene. Se queda y se va de nuevo
Sus gritos ambulantes resuenan por la longitud de la oficina
Y su fabrica de ocupaciones falsas se despliega luciendo una distinta cada vez
Pablo llega a su casa inconforme, autoexigente y contemporáneo
Se queja frente al espejo de su propia discordia
Y anula, mirando a su alrededor, su impostada soledad.
Jefe de un histrionismo desteñido
Maniquí de la indulgencia corrupta que maneja con tanto desapego
Es un histérico autómata
Patético y algo manipulador
Anda paseando burocracia que arropa su hegemónica mirada
Pablo va y viene. Se queda y se va de nuevo
Sus gritos ambulantes resuenan por la longitud de la oficina
Y su fabrica de ocupaciones falsas se despliega luciendo una distinta cada vez
Pablo llega a su casa inconforme, autoexigente y contemporáneo
Se queja frente al espejo de su propia discordia
Y anula, mirando a su alrededor, su impostada soledad.
lunes, 13 de mayo de 2019
Cuesta dormir - Dostoievsky
"En estado de debilidad, los sueños suelen distinguirse por un relieve extraordinario y un parecido notable con la realidad . El cuadro es en ocasiones monstruoso, pero el decorado y el curso de la representación son, sin embargo , tan verosímiles, los detalles son tan finos y ofrecen, en su inesperada aparición, una disposición tan ingeniosa, que el soñador, aunque fuera un artista como Puschkin o Turguenef, sería en estado normal, incapaz de inventar algo parecido. Tales sueños de enfermo dejan siempre un profundo recuerdo y afectan profundamente al organismo, ya desarreglado del individuo."
Dostoievsky en una
Cuando llegó a su cuarto se tiró en su diván completamente vestido. No durmió, pero quedó sumido en una especie de inconsciencia. Si alguien hubiera entrado entonces en su habitación habríase levantado bruscamente, gritando. En su cabeza hormigueaban ideas confusas; por mucho que se esforzaba, no podía seguir ninguna.
martes, 26 de marzo de 2019
Onetti II
jueves, 22 de noviembre de 2018
Imagen Onetti
Se guardó el plano en un bolsillo del sobretodo, tratando de no mancharse. Con un lado de la boca sonrió, indulgente y viril —como a viejos rivales, tantas veces vencidos que el mutuo antagonismo era ahora blando y simpático como un hábito—, a la soledad, al espacio y a la ruina. Juntó las manos en la espalda y volvió a escupir, no contra algo concreto, sino hacia todo, contra lo que estaba visible o representado, lo que podía recordarse sin necesidad de palabras o imágenes; contra el miedo, las diversas ignorancias, la miseria, el estrago, y la muerte. Escupió sin sacudir la cabeza, con una coordinación perfecta de los labios y la lengua; escupió hacia arriba y hacia el frente, experto y definitivo, siguiendo con impersonal complacencia la parábola del proyectil. No pensó la palabra oficina ni la palabra escritorio; pensó: «Voy a instalar mi despacho en la pieza donde está el conmutador ya que el viejo se reservó la más grande, la que tiene o le quedan mamparas de vidrio.»
lunes, 29 de octubre de 2018
REMASTER Y SELECCIÓN
1
A lo lejos un barco tenue marcha sin tripulantes
Al parecer se dirige a jardines cavernosos o puertos arrasados
Donde habitan el olvido, y alguno de mis sueños
Acá las baldosas están rotas y el viento transeúnte esparce la mugre
Mugre que llega hasta estos murales
Asolando las cortinas donde antes me invisibilizaba
En la esquina del pueblo en siesta cruje la tierra y se levanta polvo
Éste tiñe la transparencia de la ventana,
Y ya no puedo escapar de mi indulto
2
Voy caminando sin tu presencia
Y mis miedos se inquietan y me pierdo un poco
Alarmo las esquinas donde hay vasos a la mitad
Me detengo mecido en el tiempo mientras pasan por delante mío contingencias vetustas
Y no represento ni siquiera mi presencia
Tus pasos están mas lejanos y enajenan los míos
Les ponen un velo, acallan sus gritos
Quejoso y torpe bifurco hacia una calle pateando algo y especulo encontrar una pista de tu silencio
Me encuentro solo,
Veo el semidesprendimiento de una gota congelada que derrite.
La gota disloca construyendo quizás un destello de cosas sumergidas.
3
Hay gritos esparcidos como charcos que dibujan pequeños saltos y mojan cordones
Se barren con el viento las cenizas de la noche anterior que no se acuerda
Y se sumerge el hallazgo sublime de un transeúnte con sus deseos
Al ver una paloma que viste con su atuendo descocido
Ambula el viento futuro que llega antes de su nombrar
Viaja por secretos puentes de calles en bajada
Y la oscuridad envejece en autismos
Casi como un sueño cansado, o como el susto de mi agrado
Pienso si la velocidad fuese el pasado tratando de intervenir
O si los ojos fueran pinceles hiperquineticos
Me sostengo la cara como si la gravedad fuese la opresión de Dios
Extraño algo de vos, y dejo caer la lapicera
4
Cuentan, que lo único que puede detener a ese niño, son las contemplaciones. Para él, un cordón desatado no es signo de imprudencia, ni siquiera un dejo de formalismo. Una imprudencia, es algo que lastime. A veces, si ese menester implicara un cambio rotundo en las vagas ramas que pisa, mientras condensa el tiempo con la mirada (que no es más que un ensueño) dejaría sus ánimos guardados. De esta vasta experiencia, deja en placer de otros ese goce, porque no se convive así: él derriba cada charco que se le cruza, no distingue sapiencia de calma y no dirige sus proyecciones a ambiciones construidas. Es entonces cuando devela entre ramas cercanas, un destello. El baile solemne de una mariposa angustiada. Ella juega con sus dedos sobre una baranda que apacigua el parque, lo tapa, le da regocijo a los malaventurados. No se explica por qué habría de adentrarse en el limbo de los pensamientos y especulaciones. Es decir, las almas en pena mesurada por la falta de protagonismo, indultan una suerte de posicionamiento, el cual hace que el deseo se rebañe, se decolore de tanto expresarse.
5
Vulgar déspota.. así lo amenazaban, lo azotaban de todo ese pragmatismo sin saber a donde iba. Su raro caminar deambulaba sin su accionar.. que olvidaba cuando abstraía su existencia (endeble).
Era imprudente pensar semejante distracción, eso era un carma malogrado y delirante.
Sin dudas habían demasiadas preocupaciones que expandir y contagiar, porque claro.. las propagandas no están solo en pantallas de colores predeterminados.
Ésto es una preocupación constante, es el antaño que cuidar.
Disculpas y mas disculpas, generaciones en peregrinación, el abuso de la apatía.
No es que el descontento de éste señor me conmueve, es la simple armonía con la cual contemplo el punto que genera y proporciona la idea de él. Ésta incongruencia.
6
me encuentro acá trabajando
pulso cada letra del teclado y cada número
los automatizo, no solo para evadir mi atención a ello
sino por el atisbo que expresa mi conciencia hacia lo que agenda el pensamiento*
de otra forma, con otro disfraz
*(hay algo en mi credulidad que indica: volverás a quererme)
hay mensajes y los respondo. Estorbo mi quietud
la intenciono a no perecer, a adular mi porvenir
que a veces exhausto de teclas y números
se abduce y queda atado a mi acéfalo extrañarte
de otra forma, con otro disfraz
mis auriculares invitan tu nombre de diferentes maneras
a veces llorándote, a veces adoptando una indiferencia inquieta
pasan compañeros de trabajo por derredor e intento que no miren esto que escribo (y guardo)
intento también llegar a la palabra que arrope tu lugar en mí
de otra forma, con otro disfraz
mil veces de otra forma y con el mismo disfraz busco memorias
lleno un vaso de agua que dejo al lado de la compu
distraigo mis dedos, que teclean números y letras
impávida, mi nota se desdobla lánguidamente en la pereza de mi existencia
7
Era su sonrisa la que iba, la que envolvía el centro
a límpidos rastros que seguían esa música florecida.
No yacían las hojas sino, detrás de ella
y decorosas las baldosas disimulaban permanecer para mostrarla
Andaban grises los vientos que de frío teñían risas en estornudos
Y abrumaban las manos quebradas que necesitaban otras
Los vientos dibujaban (abstraídos de ella) sus cabellos histéricos
Que pesadumbrosos se tuvieron que acostumbrar al ahínco del otoño
8
El piso trizado lejos de su trazo, invertido
canta desde esa empereza, el goce fluctuante y permitido
amparado, cual ojos en ebullición, cual mis piernas en deploro
mi alma mesurada, mi alma reseca, mis dotes de inercia
Un poco por el humo, por esa curva deshecha que vuelca
los penares, y el tránsito lento hecho de cenizas
tenue angustia, mejor decoro, decoro, decoro
por el amor que deshace viento transeúnte
9
El pliegue
Los charcos están desparramados
Un poco por escalones que avecinan las casas
y otro por esquinas llenas de nadie
Se pliega
Los cordones desfachatados que supuran la gota
Salpican entre recovecos las vestiduras del Sonámbulo
Y logran alcanzar el nervio estático
Hay pliegue
La psiquis del martes por la mañana amortiza
Él, tiene miedo de pisar la baldosa que se transparenta de las de más
Insegura ella, de su apoyo desvencijado
Se despliega
Torpe el pie sonámbulo, monótono autómata
Lo riega de sal -en una retrospectiva del charco desparramado-
Y lo despierta de una somnífera existencia
10
Este atardecer y algunas guitarras sonando cerca
Hay una brisa minúscula y un calor sofocante
Alrededor del pie una fila de insectos caminan a casa
Buscando finalizar el día y por fin, descanzar
Los acordes y el sol despierto
La estatua desvencijada y las ruinas de mis desatinos
Sigo la extensión de algunos caminos
Y de nuevo enredado termino en mi sobriedad
Hoy muere mi muerte que pesa y molesta
Hoy muere mi muerte. mañana la sonrojo.
11
Las velas encendidas manejan su tiempo de muerte
Iluminan gestos opacos y duros
Y mis mejillas tratan de corregir el divague de mis ojos
Afuera la lluvia cesa de llorisqueos adolescentes
Pienso si estaría bien trepar el techo
Pero una vez mas renuncio a la aventura
(Me quedo viendo el fuego que hay impreso en mi ventana que se gasta de nocturnidad)
Estuve pensando (creo) toda la noche en otra existencia.
Solo recuerdo la conciencia en estado puro
Y mi entereza sostenida seguramente en un acto que se originó por casualidad
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Silvina Giaganti - El instinto de un perro
La noche del 29 de mayo
cociné pastas que comí
al lado del fuego
que mantuve encendido
con pericia por horas.
Era la primera vez
que hacía un fuego en un hogar
y me gustó aprender algo nuevo
el día de mi cumpleaños.
Después salí a caminar por el campo
me prendí un cigarrillo
un perro me siguió dos cuadras
hasta que otra cosa lo distrajo y se fue.
Y me quedé pensando
que me gustaría tener
el instinto de un perro:
saber cuántas cuadras acompañar
y cuando tener que irme.
lunes, 27 de agosto de 2018
Glenda Pocai, el amor y la posmodernidad
Quiero un amante
tengo la sangre revolucionada
estoy atravesada
por la tempestad lunática
de la modernidad
ya no acumulo
ahora
descarto
ya no te pienso nostalgicamente
ahora te uso como musa
como una especie de naturaleza muerta
que al verla me inspira
pero sólo es eso
algo muerto
no respira.
domingo, 29 de julio de 2018
sábado, 28 de julio de 2018
Onetti, cerca
Esperé a que Stein se alejara, seguro de que yo iba a tomar un tranvía, y llamé a un taxi. Me apoyé en el respaldo, con los ojos cerrados, respirando con fuerza el aire, pensando: "A esta edad es cuando la vida empieza a ser una sonrisa torcida", admitiendo, sin protestas, la desaparición de Gertrudis, de Raquel, de Stein, de todas las personas que me correspondía amar; admitiendo mi soledad como lo había hecho antes con mi tristeza. "Una sonrisa torcida. Y se descubre que la vida está hecha, desde muchos años atrás, de malentendidos. Gertrudis, mi trabajo, mi amistad con Stein, la sensación que tengo de mí mismo, malentendidos. Fuera de esto, nada; de vez en cuando, algunas oportunidades de olvido, algunos placeres, que llegan y pasan envenenados. Tal vez todo tipo de existencia que pueda imaginarme debe llegar a transformarse en un malentendido. Tal vez, poco importa. Entretanto, soy este hombre pequeño y tímido, incambiable, casado con la única mujer que seduje o me sedujo a mí, incapaz, no ya de ser otro, sino de la misma voluntad de ser otro. El hombrecito que disgusta en la medida en que impone la lastima, hombrecito confundido en la legión de hombrecitos a los que fue prometido el reino de los cielos. Asceta, como se burla Stein, por la imposibilidad de apasionarme y no por el aceptado absurdo de una convicción eventualmente mutilada. Éste, yo en el taxímetro, inexistente, mera encarnación de la idea Juan María Brausen, símbolo bípedo de un puritanismo barato hecho de negativas -no al alcohol, no al tabaco, un no equivalente para las mujeres-, nadie, en realidad; un nombre, tres palabras, una diminuta idea construida mecánicamente por mi padre, sin oposiciones, para que sus también heredadas negativas continuaran sacudiendo las engreídas cabecitas aun después de su muerte. El hombrecito y sus malentendidos, en definitiva, como para todo el mundo. Tal vez sea esto lo que uno va aprendiendo con los años, insensiblemente, sin prestar atención. Tal vez los huesos lo sepan y cuando estamos decididos y desesperados, junto a la altura del muro que nos encierra, tan fácil de saltar si fuera posible saltarlo; cuando estamos a un paso de aceptar que, en definitiva, sólo uno mismo es importante, porque es lo único que nos ha sido indiscutiblemente confiado; cuando vislumbramos que sólo la propia salvación puede ser un imperativo moral, que sólo ella es moral; cuando logramos respirar por un impensado resquicio el aire natal que vibra y llama al otro lado del muro, imaginar el júbilo, el desprecio y la soltura, tal vez entonces nos pese, como un esqueleto de plomo metido dentro de los huesos, la convicción de que todo malentendido es soportable hasta la muerte, menos el que lleguemos a descubrir fuera de nuestras circunstancias personales, fuera de las responsabilidades que podemos rechazar, atribuir, derivar."
sábado, 30 de junio de 2018
NOTAS DEL TRABAJO
me encuentro acá trabajando
pulso cada letra del teclado y cada número
los automatizo, no solo para evadir mi atención a ello
sino por el atisbo que expresa mi conciencia hacia lo que agenda el pensamiento*
de otra forma, con otro disfraz
*(hay algo en mi credulidad que indica: volverás a quererme)
hay mensajes y los respondo. Estorbo mi quietud
la intenciono a no perecer, a adular mi porvenir
que a veces exhausto de teclas y números
se abduce y queda atado a mi acéfalo extrañarte
de otra forma, con otro disfraz
mis auriculares invitan tu nombre de diferentes maneras
a veces llorándote, a veces adoptando una indiferencia inquieta
pasan compañeros de trabajo por derredor e intento que no miren esto que escribo, y guardo
intento también llegar a la palabra que arrope tu lugar en mí
de otra forma, con otro disfraz
mil veces de otra forma y con el mismo disfraz busco memorias
lleno un vaso de agua que dejo al lado de la compu
distraigo mis dedos, que teclean números y letras
impávida, mi nota se desdobla lánguidamente en la pereza de mi existencia
martes, 12 de junio de 2018
Cadaver exquisito - V.A.
ESPACIOS EN COLOR
VIOLETA
INTENSIDAD
VIOLENTA COMO ESOS CADÁVERES DE MUECAS QUE PASEAN POR LOS
BANCOS
COMO RIZOMAS, SE EXPANDEN, PONTIFICAN NUESTRA DEUDA INFINITA HASTA LA GLORIA
INFAME
SI, UNA GUIRNALDA PRENDIDA
FUEGO. QUE SERÁ DE MI
SUERTE
NO SIENTO Y
VUELO CUANDO LA VEO PERO SI LO DIGO QUIZÁS ME HAGA ATERRIZAR; TENGO
MIEDO. A NO PODER ESCRIBIR, LLENAR, ABARCAR.
VIDA
Y DE NUEVO, QUÉ SE YO? DE REPENTE UN
DESIERTO. QUE SED QUE TENGO
CORAZÓN
INHALANDO MIERDAS
PERDÍ. AFEITANDOME LA BARBA ROMPÍ TODOS LOS ESPEJOS PARA VIVIR
RECORDANDO-TE
PARECE QUE FUE AYER CUANDO TE PEINABA, TU CUERPO EN UN
PAPEL
SIEMPRE EL PAPEL, EN UN PATIECITO VACÍO.
VIOLETA
INTENSIDAD
VIOLENTA COMO ESOS CADÁVERES DE MUECAS QUE PASEAN POR LOS
BANCOS
COMO RIZOMAS, SE EXPANDEN, PONTIFICAN NUESTRA DEUDA INFINITA HASTA LA GLORIA
INFAME
SI, UNA GUIRNALDA PRENDIDA
FUEGO. QUE SERÁ DE MI
SUERTE
NO SIENTO Y
VUELO CUANDO LA VEO PERO SI LO DIGO QUIZÁS ME HAGA ATERRIZAR; TENGO
MIEDO. A NO PODER ESCRIBIR, LLENAR, ABARCAR.
VIDA
Y DE NUEVO, QUÉ SE YO? DE REPENTE UN
DESIERTO. QUE SED QUE TENGO
CORAZÓN
INHALANDO MIERDAS
PERDÍ. AFEITANDOME LA BARBA ROMPÍ TODOS LOS ESPEJOS PARA VIVIR
RECORDANDO-TE
PARECE QUE FUE AYER CUANDO TE PEINABA, TU CUERPO EN UN
PAPEL
SIEMPRE EL PAPEL, EN UN PATIECITO VACÍO.
domingo, 25 de marzo de 2018
viernes, 23 de febrero de 2018
Jarmusch me dijo que le afane a Heidegger
La progresividad con que la vida va encaminando su expresión de finitud, se materializa en la conciencia cuando mi propia circunspección está deshecha.
Y cuando avanzan los cercos psíquicos y crecen en inevitables formas ramificadas, es porque son dirigidos por entonaciones ácidas que manipulan mi circunspección, a costa de mi imposibilidad de llegar a si quiera tener un optimismo menguante.
Estoy siendo infeliz con prudencia. Como con una circunspección alterada. Bostezo, y mi sueño estalla en presumibles agobios, recordando antiguos residentes de contingencias fortuitas.
La circunspección no entiende la guía, el lazo con el alma. (Está apática y obstruida). Por mi ser que atesora pálidos rincones entre anáforas ausentes.
Pliegue
El pliegue
Los charcos están desparramados
Un poco por escalones que avecinan las casas
y otro por esquinas llenas de nadie
Se pliega
Los cordones desfachatados que supuran la gota
Salpican entre recovecos las vestiduras del Sonámbulo
Y logran alcanzar el nervio estático
Hay pliegue
La psiquis del martes por la mañana amortiza
Él, tiene miedo de pisar la baldosa que se transparenta de las de más
Insegura ella, de su apoyo desvencijado
Se despliega
Torpe el pie sonámbulo, monótono autómata
Lo riega de sal -en una retrospectiva del charco desparramado-
Y lo despierta de una somnífera existencia
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Un día
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