Era esa playlist la que ayudaba a pedalear
Era el centro en horario pico regado de tóxicos:
Gente apurada, otra gente entorpeciendo a otra, y yo esquivo, floreciente.
Siempre distante ante los ánimos desabastecidos
Pero vertiginoso y desafiante con la velocidad y los semáforos uniformes.
Todo estaba inmerso en un video clip de cuando todavía eran necesarios:
El protagonista, una inmensidad intocable. Los demás un decorado impuesto.
La luz roja que prende.
Detengo el tiempo un segundo pensando el advenimiento en favor mío,
Cuando de pronto renace la pulsión.
Pero un mal vínculo con Dios hace que la cadena ya no soporte mas mi histrionismo.
Se quiebra, se caen los auriculares y casi me pisa un taxi.
Enseguida ya era visible, ya era despreciable en medio del centro.
Ya era decorado para alguien más que quizás esté gozando otra playlist en ésta tácita obra.
sábado, 25 de mayo de 2019
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