Pablo es un pelotudo.
Jefe de un histrionismo desteñido
Maniquí de la indulgencia corrupta que maneja con tanto desapego
Es un histérico autómata
Patético y algo manipulador
Anda paseando burocracia que arropa su hegemónica mirada
Pablo va y viene. Se queda y se va de nuevo
Sus gritos ambulantes resuenan por la longitud de la oficina
Y su fabrica de ocupaciones falsas se despliega luciendo una distinta cada vez
Pablo llega a su casa inconforme, autoexigente y contemporáneo
Se queja frente al espejo de su propia discordia
Y anula, mirando a su alrededor, su impostada soledad.
sábado, 25 de mayo de 2019
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