miércoles, 5 de septiembre de 2018
Silvina Giaganti - El instinto de un perro
La noche del 29 de mayo
cociné pastas que comí
al lado del fuego
que mantuve encendido
con pericia por horas.
Era la primera vez
que hacía un fuego en un hogar
y me gustó aprender algo nuevo
el día de mi cumpleaños.
Después salí a caminar por el campo
me prendí un cigarrillo
un perro me siguió dos cuadras
hasta que otra cosa lo distrajo y se fue.
Y me quedé pensando
que me gustaría tener
el instinto de un perro:
saber cuántas cuadras acompañar
y cuando tener que irme.
lunes, 27 de agosto de 2018
Glenda Pocai, el amor y la posmodernidad
Quiero un amante
tengo la sangre revolucionada
estoy atravesada
por la tempestad lunática
de la modernidad
ya no acumulo
ahora
descarto
ya no te pienso nostalgicamente
ahora te uso como musa
como una especie de naturaleza muerta
que al verla me inspira
pero sólo es eso
algo muerto
no respira.
domingo, 29 de julio de 2018
sábado, 28 de julio de 2018
Onetti, cerca
Esperé a que Stein se alejara, seguro de que yo iba a tomar un tranvía, y llamé a un taxi. Me apoyé en el respaldo, con los ojos cerrados, respirando con fuerza el aire, pensando: "A esta edad es cuando la vida empieza a ser una sonrisa torcida", admitiendo, sin protestas, la desaparición de Gertrudis, de Raquel, de Stein, de todas las personas que me correspondía amar; admitiendo mi soledad como lo había hecho antes con mi tristeza. "Una sonrisa torcida. Y se descubre que la vida está hecha, desde muchos años atrás, de malentendidos. Gertrudis, mi trabajo, mi amistad con Stein, la sensación que tengo de mí mismo, malentendidos. Fuera de esto, nada; de vez en cuando, algunas oportunidades de olvido, algunos placeres, que llegan y pasan envenenados. Tal vez todo tipo de existencia que pueda imaginarme debe llegar a transformarse en un malentendido. Tal vez, poco importa. Entretanto, soy este hombre pequeño y tímido, incambiable, casado con la única mujer que seduje o me sedujo a mí, incapaz, no ya de ser otro, sino de la misma voluntad de ser otro. El hombrecito que disgusta en la medida en que impone la lastima, hombrecito confundido en la legión de hombrecitos a los que fue prometido el reino de los cielos. Asceta, como se burla Stein, por la imposibilidad de apasionarme y no por el aceptado absurdo de una convicción eventualmente mutilada. Éste, yo en el taxímetro, inexistente, mera encarnación de la idea Juan María Brausen, símbolo bípedo de un puritanismo barato hecho de negativas -no al alcohol, no al tabaco, un no equivalente para las mujeres-, nadie, en realidad; un nombre, tres palabras, una diminuta idea construida mecánicamente por mi padre, sin oposiciones, para que sus también heredadas negativas continuaran sacudiendo las engreídas cabecitas aun después de su muerte. El hombrecito y sus malentendidos, en definitiva, como para todo el mundo. Tal vez sea esto lo que uno va aprendiendo con los años, insensiblemente, sin prestar atención. Tal vez los huesos lo sepan y cuando estamos decididos y desesperados, junto a la altura del muro que nos encierra, tan fácil de saltar si fuera posible saltarlo; cuando estamos a un paso de aceptar que, en definitiva, sólo uno mismo es importante, porque es lo único que nos ha sido indiscutiblemente confiado; cuando vislumbramos que sólo la propia salvación puede ser un imperativo moral, que sólo ella es moral; cuando logramos respirar por un impensado resquicio el aire natal que vibra y llama al otro lado del muro, imaginar el júbilo, el desprecio y la soltura, tal vez entonces nos pese, como un esqueleto de plomo metido dentro de los huesos, la convicción de que todo malentendido es soportable hasta la muerte, menos el que lleguemos a descubrir fuera de nuestras circunstancias personales, fuera de las responsabilidades que podemos rechazar, atribuir, derivar."
sábado, 30 de junio de 2018
NOTAS DEL TRABAJO
me encuentro acá trabajando
pulso cada letra del teclado y cada número
los automatizo, no solo para evadir mi atención a ello
sino por el atisbo que expresa mi conciencia hacia lo que agenda el pensamiento*
de otra forma, con otro disfraz
*(hay algo en mi credulidad que indica: volverás a quererme)
hay mensajes y los respondo. Estorbo mi quietud
la intenciono a no perecer, a adular mi porvenir
que a veces exhausto de teclas y números
se abduce y queda atado a mi acéfalo extrañarte
de otra forma, con otro disfraz
mis auriculares invitan tu nombre de diferentes maneras
a veces llorándote, a veces adoptando una indiferencia inquieta
pasan compañeros de trabajo por derredor e intento que no miren esto que escribo, y guardo
intento también llegar a la palabra que arrope tu lugar en mí
de otra forma, con otro disfraz
mil veces de otra forma y con el mismo disfraz busco memorias
lleno un vaso de agua que dejo al lado de la compu
distraigo mis dedos, que teclean números y letras
impávida, mi nota se desdobla lánguidamente en la pereza de mi existencia
martes, 12 de junio de 2018
Cadaver exquisito - V.A.
ESPACIOS EN COLOR
VIOLETA
INTENSIDAD
VIOLENTA COMO ESOS CADÁVERES DE MUECAS QUE PASEAN POR LOS
BANCOS
COMO RIZOMAS, SE EXPANDEN, PONTIFICAN NUESTRA DEUDA INFINITA HASTA LA GLORIA
INFAME
SI, UNA GUIRNALDA PRENDIDA
FUEGO. QUE SERÁ DE MI
SUERTE
NO SIENTO Y
VUELO CUANDO LA VEO PERO SI LO DIGO QUIZÁS ME HAGA ATERRIZAR; TENGO
MIEDO. A NO PODER ESCRIBIR, LLENAR, ABARCAR.
VIDA
Y DE NUEVO, QUÉ SE YO? DE REPENTE UN
DESIERTO. QUE SED QUE TENGO
CORAZÓN
INHALANDO MIERDAS
PERDÍ. AFEITANDOME LA BARBA ROMPÍ TODOS LOS ESPEJOS PARA VIVIR
RECORDANDO-TE
PARECE QUE FUE AYER CUANDO TE PEINABA, TU CUERPO EN UN
PAPEL
SIEMPRE EL PAPEL, EN UN PATIECITO VACÍO.
VIOLETA
INTENSIDAD
VIOLENTA COMO ESOS CADÁVERES DE MUECAS QUE PASEAN POR LOS
BANCOS
COMO RIZOMAS, SE EXPANDEN, PONTIFICAN NUESTRA DEUDA INFINITA HASTA LA GLORIA
INFAME
SI, UNA GUIRNALDA PRENDIDA
FUEGO. QUE SERÁ DE MI
SUERTE
NO SIENTO Y
VUELO CUANDO LA VEO PERO SI LO DIGO QUIZÁS ME HAGA ATERRIZAR; TENGO
MIEDO. A NO PODER ESCRIBIR, LLENAR, ABARCAR.
VIDA
Y DE NUEVO, QUÉ SE YO? DE REPENTE UN
DESIERTO. QUE SED QUE TENGO
CORAZÓN
INHALANDO MIERDAS
PERDÍ. AFEITANDOME LA BARBA ROMPÍ TODOS LOS ESPEJOS PARA VIVIR
RECORDANDO-TE
PARECE QUE FUE AYER CUANDO TE PEINABA, TU CUERPO EN UN
PAPEL
SIEMPRE EL PAPEL, EN UN PATIECITO VACÍO.
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