viernes, 23 de febrero de 2018
Jarmusch me dijo que le afane a Heidegger
La progresividad con que la vida va encaminando su expresión de finitud, se materializa en la conciencia cuando mi propia circunspección está deshecha.
Y cuando avanzan los cercos psíquicos y crecen en inevitables formas ramificadas, es porque son dirigidos por entonaciones ácidas que manipulan mi circunspección, a costa de mi imposibilidad de llegar a si quiera tener un optimismo menguante.
Estoy siendo infeliz con prudencia. Como con una circunspección alterada. Bostezo, y mi sueño estalla en presumibles agobios, recordando antiguos residentes de contingencias fortuitas.
La circunspección no entiende la guía, el lazo con el alma. (Está apática y obstruida). Por mi ser que atesora pálidos rincones entre anáforas ausentes.
Pliegue
El pliegue
Los charcos están desparramados
Un poco por escalones que avecinan las casas
y otro por esquinas llenas de nadie
Se pliega
Los cordones desfachatados que supuran la gota
Salpican entre recovecos las vestiduras del Sonámbulo
Y logran alcanzar el nervio estático
Hay pliegue
La psiquis del martes por la mañana amortiza
Él, tiene miedo de pisar la baldosa que se transparenta de las de más
Insegura ella, de su apoyo desvencijado
Se despliega
Torpe el pie sonámbulo, monótono autómata
Lo riega de sal -en una retrospectiva del charco desparramado-
Y lo despierta de una somnífera existencia
lunes, 4 de diciembre de 2017
Otro de Emlily
No me hablen a mí de los árboles del verano
de follajes de la mente
un tabernáculo es para los pájaros
de una clase incorpórea
y los vientos van de ese modo a mediodía
a sus etéreas casa
cuyo clarín llama sólo a algunos de nosotros
hacia reinos ignotos
sábado, 18 de noviembre de 2017
Emily Dickinson
Yo de mí misma - expulsarme -
si tuviera ese arte -
invencible mi fortaleza
dentro del corazón -
mas ya que a mí misma - me asalto -
¿qué paz tener
excepto subyugando
mi conciencia?
Mas ya que somos mutuales monarcas
¿cómo podría hacerlo
excepto por abdicación -
yo - de mí?
La Peste humana
"¿Ha visto usted fusilar a un hombre alguna vez? No, seguramente, eso se hace en general por invitación y el público tiene que ser antes elegido. El caso es que usted no ha pasado de las estampas de los libros. Una venda en los ojos, un poste y a lo lejos unos cuantos soldados. Pues bien, ¡no es eso! ¿Sabe usted que el pelotón se sitúa a metro y medio del condenado? ¿Sabe usted que si diera un paso hacia adelante se daría con los fusiles en el pecho? ¿Sabe usted que a esta distancia los fusileros concentran su tiro en la región del corazón y que entre todos, con sus balas hacen un agujero donde se podría meter el puño? No, usted no lo sabe porque son detalles de los que no se habla. El sueño de los hombres es más sagrado que la vida para los apestados. No se debe impedir que duerman las buenas gentes. Sería de mal gusto: el buen gusto consiste en no insistir, todo el mundo lo sabe. Pero yo no he vuelto a dormir bien desde entonces. El mal gusto se me ha quedado en la boca y no he dejado de insistir, es decir, de pensar en ello."
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